Estaba dentro del coche y cuando me di cuenta el apestoso olor había desaparecido.
-Muy bien, no crees en nada, ¿no?-Me preguntó sin apartar la mirada de la carretera, Tenía un coche muy mono.
-Si de verdad algo divino estuviese ahí arriba y fuese bueno no estaría permitiendo que viva la desgracia que vivo día a día con mi madre.-Me crucé de brazos y miré por el parabrisas delantero.
Antes de hablar suspiró.
-A veces Dios no puede atender a todo. Los humanos tienen que tener fé pero no pueden esperar que Dios les ayude en todo. Dios lo intenta pero llega un momento en que esta tan ocupado con otras cosas que no tiene tiempo. Además, Lucifer le suele “molestar” día a día. Si se puede considerar que le molesta. Arrebata las almas que tienen los fieles.-Sonrío con orgullo y me di cuenta de que era diferente a todos.
-Hablas como si fuese verdad y dices “humanos” como si tu no lo fueras.-Le miré.
-No lo soy, ni tu tampoco, al menos en parte.
Me reí.
-No te rías es serio.-Me miró bastante molesto y al instante me callé.-
Aparcamos en un aparcamiento enfrente de una cafetería. Salimos del coche y el maloliente olor volvió, pero con mucha más intensidad. Entramos en la cafetería y todos los ojos se vieron puestos en mí. Samael me llevó al lado de la cafetería que no había casi nadie, nos sentamos y pedimos algo para beber.
-Verás, Lucifer, como ya bien sabes, antes era un ángel que luego traicionó a Dios con otros más y se refugiaron en las profundidades. Formó el Infierno. Bueno de ahí surgieron otras especies conocidas como los demonios.
-¿Los ángeles caídos y los demonios no son lo mismo?-Pregunté. Aquel tema me estaba empezando a interesar.
-No, los ángeles caídos son ángeles que fueron echados del Cielo, ya sea por algo que hicieron o por alguna otra cosa. Los demonios son los que nacen del Infierno o nacen en él. Otra diferencia es que los demonios tienen alas de murciélago y los caídos de ángel pero en negro o rojo oscuro, incluso azul oscuro también.-Asentí dándole a entender que siguiera.- Existen los Ángeles Caídos, los Demonios, los Vampiros y los Licántropos. Normalmente estos tienen descendencia con humanos. Como tú.-Le miré atónita y él sonrió como si se lo hubiera esperado.- Un demonio con una humana saldría un demonio, si fuera un ángel caído, sería mitad ángel caído mitad humano, si fuera un vampiro saldría también mezcla vampiro y humano y con los licántropos ocurre exactamente igual. Lucifer también tiene descendencia con humanas pero es raro que sobreviva al parto el bebé, normalmente son chicos y el resultado que sale es un ángel caído medio vampiro.
-Una cosa que no comprendo, con Lucifer, al ser ángel caído, ¿por qué sale mitad vampiro?-Pregunté y me acerqué aún más a él.
- Lucifer cuando fue expulsado del Cielo y estuvo formando el Infierno con los demás que cayeron con él, se alimentó exclusivamente de sangre de humanos, eso hizo que su organismo empezase a admitir solo la sangre.-Se encogió de hombros.- Eso todavía queda rastro en su genética y por eso sale mitad vampiro aunque él ya no lo sea, si es que alguna vez lo fue de verdad.
-Y tú, ¿qué tipo eres?-Sonreí. Aquel chico tenía una fuerza de atracción increíble. No podía dejar de acercarme más y más a él.
-Bueno, soy un demonio puro y como bien sabes dentro de los demonios están más clases pues yo pertenezco a los demonios íncubos. Ya sabes, los que se meten en mente de las mujeres y las seducen y esas cosas. También se nos conoce por lo atractivos que somos.-Me miró con picardía.
-Genial, lo que me faltaba. ¿Y yo que soy?-Le miré.
-La verdad que no sé, pero un demonio o ángel caído seguro porque apestas a azufre que echa para atrás.-Y estalló en carcajadas.
-Vaya gracias. No lo había notado.-Le miré de soslayo.
-Notarás los efectos cuando cumplas dieciocho años.-Dejo de reírse- A partir de ahí tu vida cambiará completamente.
-Pues me queda menos tiempo de lo que piensas. Una semana.-Le miré y él me miró con preocupación.
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